¿soñar con quién?
¿a vos quién te sueña?
¿soñar lo qué?
¿a vos qué te sueñan?

y no se acuerda ya ni de mi cara
¿viste vos?
no sería tan grave, si al menos
se acordara que la extraño

Es uno de esos ocasos de espaldas cansadas. Es uno cualquiera de esos cinco días a la semana donde te toca viajar hora y pico, hora menos pico, para volver a casa, para volver al barrio, a tu living, a tu perro.

Viajar con calor, suspirando fastidios, resoplando piernas endebles, odiando. Odiando al mundo. Todos los putos días.

Cambiemos. Pero, ¿cómo?. Bueno, creo que llegó el momento de escupir mi idea. Read the rest of this entry »

Habla en futuro, y las muecas que no ve redibujan la cara de este lado del tubo. Se excusa en presente, trascartón, y cruje la panza y, ¡ay!, duele el mundo.
Dice que mañana vemos, y apura el saludo que corte el aire.
Dice que algún día seremos, y apuro el tiempo, que no tiene prisa.

y vos, y el tiempo, y el balazo que no le acertaste al reloj para que se congelaran sus agujas, para siempre, mientras mis dedos sonámbulos se perdían en tu pelo

Noches que no paran de irse al descenso

Vull dormir amb gent normal com tu

Dejaste tantos libros sobre la repisa que ya no recuerdo cuáles compraste conmigo. Los dejaste, y te fuiste, así, como se van los traidores. Por la espalda. Por las dudas. Y yo ahora, acá, donde no quedó ni tu sombra, ni tu perfume, sólo tus libros sobre la repisa cubiertos algo de polvo y mucho de pesadumbre. Yo acá, con tus libros, tu mugre y tu olvido; yo con esta vida, la mía, en el entretiempo de un partido que se suspende por incidentes. Con mis sueños de cineasta y tu risa en el mostrador. Con tus aires de abogada y mi sueño en el sillón azul del living en una noche de otoño.

Voy a esperar. Expectante, silencioso, impacientemente atemorizado por una posible y más bien inevitable despedida sin común acuerdo que plantea tu evasión.

Y mientras espero que vuelvas voy a preparar té. A leer diarios de partes lejanas del mundo por internet, y a prestarle más atención al gato, que desde que te fuiste, por la espalda, como los traidores, maulla más que de costumbre. Maulla, en definitiva, porque antes, cuando no te habías ido, cuando eras menos traidora y más propia, era básicamente un gato mudo. Decías que se entendían con la mirada. Pero ahora es un gato más completo, no un peluche con venas -me gustaría contarte. Un gato que, sin embargo, aún me resta descifrar si desde que te fuiste está maullando broncas o pedidos de socorro.

amanecés deseando que se ponga la tarde para volver a dormir la siesta. en el subte no ves la hora de llegar a destino. Ni mirás por las ventanillas, ¿qué vas a ver? En la oficina no ves la hora de irte; en el bondi de vuelta, de bajarte. Y cuando te bajaste, apurás el paso para llegar rápido a tu casa. Rogás que se hagan las ocho, porque a la siete en la tele no hay nada. Y después sufrís porque no está todavía la comida. a las 9, recién, dice mamá. entonces enganchás esa serie que pasan en uno de los canales que sólo recorrés cuando tenés hambre, ansiando conocer el desenlace. Mirás y volvés a mirar los conectados, esperando que aparezca ella. y no aparece. Siempre deseando lo que todavía no es, nunca apreciando el momento. El ahora, el instante exacto que pasa por entre tus ojos. Eternamente insatisfechos. Para ser concretos, llega el miércoles y querés que sea jueves, y el jueves, sí, morís porque ya sea viernes. Y el viernes en el boliche, ay, qué ganas de que se quieran ir todos para volver al barrio y comer un pancho. y mientras la mayonesa te mancha las zapatillas, entregás a tu vieja con tal de estar en la cama, tapado, con un vaso de agua cubriéndote las espaldas. Impaciente por el partido de mañana, te dormís. Y cuando empieza a correr la bocha, referí, termineló que muero de sed y quiero tomar agua, pensás. Cuando lo diste vuelta, señor juez, termineló que necesitamos los tres puntos. y qué ganas de estar en casa bañado, limpio y en ojotas, relajado, para poder amargarte porque ella no se conecta.

Sorbo a sorbo, pie tras pie, noche a noche. Intentando no mentir, intentando no mentirme. Pateando histerias, soñando historias. Tomando impulso, obviando el curso, guardando el mapa, buscando al mundo. Hola, mundo. Yo, de nuevo.